miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz Año Nuevo!

Hola a todos. La segunda mitad de este año vino cargado con muchísimas emociones para mí. La decisión de adoptar, la asignación de mi hijo y el viaje a conocerlo. No puedo pedir más. En realidad, sí. Sólo pido que las próximas fiestas, mi hijo este conmigo.
Los Quiero mucho a todos y que se les cumplan sus deseos.

V.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Felicidades Sarah y Cecilia!!!


Se produjo una nueva asignación! Pronto, si D*s quiere, Sarah se va a unir al grupito de los haitianos argentinos. Sarah ya tiene una mamá y Ceci tiene a su hija . Felicidades a las dos!

El Viaje a Haïti - 3era. Parte


El día siguiente fue tranquilo. Mi bebé se desperto a las 6.30 AM y me regaló la primera sonrisa del día. No duró mucho, sólo hasta que vió que empezaba a preparar su mamadera, y ahí empezo a protestar por mi consabida lentitud para alimentarlo. Lo cambiamos con mi hermana, después nos vestimos nosotras y nos fuimos a desayunar. Pasamos el día en el hotel malcriando a mi hijo. En esta epoca del año en Haïti oscurece temprano, así que alrededor de las 6pm ya estábamos en casi plena oscuridad. A esa hora el gordito se durmió la tercera siesta del día, la más larga, y ahí aprovechamos por turnos para bañarnos. Después se despertó, mamadera, comidita para él, su tía y su mami y un baño espectacular para KJ. Repetimos la sesión de charla y puchos en el balcón que se estaba convirtiendo en nuestro segundo lugar preferido (el primero era en el bar La Terrace del hotel, con una inmejorable conexión WiFi y una linda vista de la vegetación del hotel y de la pileta), mientras Kennedy ya iba por su quinto sueño.



Al día siguiente, contratamos un taxi. En el momento en que nos estábamos yendo, vemos llegar la camioneta de Barbara, que llegaba con Elisa y sus mellis. Ahí nos enteramos que nos íbamos al hotel de la playa, el Wahoo Bay, así que armamos una valija rápido, las cosas del bebé y partimos.

Como no entrábamos en la camioneta, usamos el taxi que ya habíamos contratado. Eramos Maggie, Myrlande, KJ y yo.Fuimos primero al Ruuska Village, el orfanato. Ahí estuvimos esperando a Barbara alrededor de 45 minutos. No puedo explicarles la emoción que sentí a medida que íbamos llegando al orfanato. En cuanto doblamos por esas callecitas le digo a mi hermana que creía que estábamos yendo al orfanato, porque me resultaba conocido el lugar. Como dice Alejandra, parece que visitas un blog...



Cuando ví el famoso portón celeste, escrito RUUSKA VILLAGE # 9 me largué a llorar. Lloré todo lo que no había llorado en los últimos días. Y seguí llorando una vez que se abrió el portón. Ví y reconocí todo lo que había visto en blogs, pero seguía sorprendiéndome una vez más. En cuanto llegué, Liz, la niñera de mi hijo, me arrebató a KJ de las manos. ADORA a mi hijo. Y él la ama también. Nos sentamos en el borde de las escaleras de una de las casitas y enseguida frente a nosotras se empezaron a sentar los chicos de diferentes edades que estan en el orfanato. Hasta que nos hicimos amigos! Para la segunda visita, ya éramos íntimos. Nos partía el alma llegar al hotel y descubrir que nos habían metido en los bolsillos, sin que nos diéramos cuenta, crayones. Cuánto nos queda por aprender, no? Ellos que no tienen nada, nos regalaban lo poco que tenían.

Mi hermana murió de amor por Cachetes, que fue el sobrenombre que le pusimos a Katrina. Katrina tiene tres años, es hermosa y AMA a su hermano, Tommy, que ese día cumplía un año. A cada rato Cachetes se acercaba a su hermano para ver como estaba y lo llenaba de besitos. ***NOTA: Interesados en adoptarlos, manden mail.***



Una vez que llegó Barbara, saludamos a los chicos y nos fuimos a Wahoo. Llegamos a Wahoo cansadísimas. No me voy a olvidar que cuando bajé de la camioneta Eli me pregunta si estaba bien, me mira la cara y dice: Sí, tu cara ya dice como estás. Nos registramos en dos habitaciones, una al lado de la otra, comimos con Barbara, Myrlande, Vera, un matrimonio americano que estaba con su hijo y despues vino la despedida. Nos quedamos Eli y los mellis por un lado y Maggie, KJ y yo por el otro. Ya era tarde para recorrer la playa, así que probamos con una siesta para los chicos y comenzó el canje de Havannas: Cambiamos uno blanco por uno de chocolate para mí. Esa noche estuvimos más relajadas todas, creo. Nos juntamos en el balconcito (sí! teníamos balconcitos acá también) y nos pusimos a chusmear hasta las 2AM. Los chicos ya estaban súper dormidos. Aprovechamos para comunicarnos a Argentina por medio de la compu, y Eli aprovechó para hacer una videoconferencia con sus hijos. ***NOTA A LOS HIJOS DE ELI: Che, porténse mejor la próxima vez, que hacen llorar a su mamá!***



A la mañana siguiente desayunamos y bajamos a la playa con nuestros bebés. A KJ le encantó el agua, a los melli no tanto. El océano estaba calentito, el sol radiante, pero sin ser un calor agobiante. A cada rato pasaban vendedores ambulantes que no dejaban de ofrecernos cosas y llegaron a tornarse más molestos que los mosquitos. Igual el último día aprovechamos y compramos cuadritos que nos mataron con el precio, pero eran tan lindos que no pudimos resistir. Cuando subimos, aprovechamos para qudarnos un rato al lado de la pileta del hotel, y descubrimos que a KJ le preocupaba muchísimo el hecho de que aparecía y desaparecía en el agua su mamá.

Prácticamente los tres o cuatro días que estuvimos en el hotel la rutina fue siempre la misma, salvo el domingo que encontramos muchos cascos azules argentinos. Aprovechamos para buscar a un médico, que por suerte encontramos, para hacer algunas consultas. A esta altura, tenía un ojo completamente rojo, suponíamos que era conjuntivitis, pero en realidad parece que fue un golpe de mi bebé. Pega fuerte...

A la tarde nos fue a buscar Barbara y fuimos para el orfanato de nuevo. Ahí vino corriendo de nuevo Liz a arrebatarme a mi bebé, esta vez por la ventana, tirándole del brazo. Yo sufría pensando que me lo iba a romper!!! Nos despedimos de Eli hasta el día siguiente. Ese dia fue el último de Eli en el orfanato. Al día siguiente se mudó con nosotras al hotel.



º-ºContinuaráº-º





jueves, 18 de diciembre de 2008

El viaje

Sé que algunas me andan pidiendo más cosas del viaje. Prometo organizarme este fin de semana y escribir un poco más.
Ando a mil
Besos.

El viaje

Sé que algunas me andan pidiendo más cosas del viaje. Prometo organizarme este fin de semana y escribir un poco más.
Ando a mil
Besos.

Otro Mes Más!


Bebé de Mamá (Kennedy De Mwen):


Felices 8 meses, mi vida! Te amo con locura, ternura y pasión. En Enero nos vemos de vuelta. Te extraño mucho, y por lo que me contó Barbara, parece que vos también. Dice que necesitan la ayuda de los chicos más grandes para hacerte upa o pasearte en el cochecito. Me llena de alegría saber que estas bien y que te malcríe lo suficiente como para que sigas exigiendo el mismo trato.

Te ama por siempre,

Mami.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El Viaje a Haïti - 2da. Parte

El hotel era lindo, con una importante vegetación. Cuando vimos que nos tocaba en una habitación arriba, pedimos el cambio a la de abajo. Teníamos un balconcito donde pasabamos las noches mirando al gordito mientras el dormía placidamente. Cuando se fue el botones del hotel lo primero que hice con mi hermana fue sacar a Kennedy de su cochecito, acomodarlo en la cama, y nos dedicamos a estudiarnos. Yo lo miraba con una sonrisa enorme (el término correcto de Alejandra es: una SONRISA con cara) y comence a observarlo. Fue amor a primera vista. El me miró de reojo, con esos ojos grandes y picarones, y me regaló la segunda sonrisa del día. Esta vez su sonrisa fue plena, enorme, con boca abierta, con ruiditos, casi como una carcajada y sin ningún diente. Parecía un MUPPET !!!
Al rato lo cambié y decidimos ir a investigar el hotel. Obviamente TODA la ropa que compré le quedaba gigante pero por suerte mi hermana me había traído mucha ropa de BabyGap que le quedaba pintado. Mi preferido era un enterito de color chocolate, que hacía parecer que andaba desnudo. Antes de vestirlo, cambié mis primeros pañales (que por suerte era pis nada más). Salimos de paseo por el hotel y recalamos en el bar La Terrace en donde nos dimos cuenta que había conexión WIFI. Mi hermana entonces trajo las dos notebooks así podíamos dar noticias a nuestros seres queridos, y yo me dispuse a preparar su primera mamadera. El señorito KJ se dió cuenta de que su madre es lenta y en ese momento se terminó el idilio... comenzó a demandar rapidez! Después de su mamadera, hizo una siesta larguísima y fue ahí donde aproveché y me comuniqué con mi gente en Buenos Aires. En cuanto se despierta lo primero que hizo fue regalarme otra sonrisa MUPPET, que duró hasta el momento en que vio que buscaba su mamadera... otra vez los gritos y la demanda de rapidez!!
Comimos unos ricos langostinos creole y decidimos irnos a dormir. Bah, en realidad ya era alrededor de las 9 PM y no teníamos muy en claro el tema del horario, así que lo bañamos y esperamos a ver que pasaba. Se durmió 5 minutos después del baño. Aprovechamos para bañarnos nosotras, lo acomodamos en mi cama y le hicimos un corralito con las almohadas. Una vez que estuvimos seguras de que dormía, nos fuimos al balcón a fumar un cigarrillo, comer un alfajor y empezar la charla que tanto nos debíamos entre Maggie y yo. Ok, me levante alrededor de 14 veces en 20 minutos a ver si respiraba, pero me da vergüenza admitir ser tan obsesiva...

º-º CONTINUARA º-º

jueves, 11 de diciembre de 2008

El Viaje a Haïti

Salí el martes 25 de noviembre rumbo al Aeropuerto Internacional alrededor de la 1 AM. Tenía muchos nervios, muchísima ansiedad. Había armado y desarmado las valijas como unas diez veces. Camino al aeropuerto, el remise en el que viajaba quemó el motor. Entré en pánico mientras el remisero buscaba una solución en una estación de servicio de la zona de Liniers. Finalmente llego al aeropuerto a la hora convenida y la llamo a Elisa, a quien iba a conocer personalmente en este viaje. Iba a compartir un momento importantísimo de mi vida con una perfecta extraña. En cuanto nos vimos, sentí que la conocía hacía mucho. El lazo se fue estrechando aún más a medida que pasaban las horas y las vivencias. El viaje fue tranquilo, hasta que en la escala de Panamá fuimos a la puerta que nos tocaba para esperar a nuestro esperado vuelo que nos llevaría a la tierra de nuestros hijos. Creo que no estábamos preparadas para lo que vendría, al menos yo...

Mientras esperaba el vuelo me puse a observar a la gente. Eramos las únicas mujeres blancas en ese vuelo y llamábamos la atención. Para peor, los asientos nuestros eran separados, y no supe nada de Eli hasta los últimos 45 minutos que se me ocurrió ir a buscarla. Estaba sentada al fondo, con cara de miedo. Me comentó que unas 3 o 4 personas se sentaron al lado de ella, pero que en cuanto vieron otros lugares, se corrieron de asiento. A mí me había ido de forma similar. Traté de entrar en conversación con una señora que parecía muy agradable a primera instancia, pero según ella sólo hablaba creole. Más tarde pude darme cuenta que en realidad no quería hablar conmigo, porque habló con su hijo, unas filas más adelante y su hijo le contestó en perfecto castellano! Mis primeras vivencias en el aeropuerto de Panamá es que son muy avasalladores, no respetan el orden de llamado y no creen en despachar valijas. El avión entero era una gran bodega de bolsos GIGANTES!
Cuando bajamos del avión fuimos a buscar nuestro equipaje, rogando encontrarlo. Mientras esperaba el cochecito que llevaba para mi hijo, mi hermana me sorprendió de atrás. Nos fundimos en un beso y abrazo gigante, recogimos nuestro equipaje y pasamos por Aduana sin ningún incoveniente. Detrás de Aduana nos esperaba Vera con una señora belga súper cálida, llamada María. Aproveché para comprar mi celular y una tarjeta, la cual en ninguno de mis días de estadía pude cargar. En cuanto salimos nos dirigimos a la camioneta de Barbara y ahí estaban nuestros hermosos bebés! No puedo explicar la emoción que sentí en ese momento. Finalmente su foto se transformó en una carnecita suave, de hermosos rasgos, que me sonrió apenas me vió. Tenía puestos unos shortchitos color beige, una camisa celeste y un simpático sombrerito cuadrillé... y la famosa mamadera ROSA!!!!!! Lo estreché en mis brazos - en realidad lo apretujé- y comencé a besarlo todo. Según Alejandra, la mamá de Christ, eso se llama dejarlo babeado como teléfono público. Tiene razón. Nos llevaron al hotel, me despedí de Eli que iba a pasar unos días en el village, y comencé mi aventura de ser mamá...


º-ºCONTINUARAº-º

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ya estoy de vuelta

Ya llegué, en cuanto me acomode un poco voy a volcar las experiencias vividas en la tierra de mi bebito.
Besos